• C.Belén Sánchez

Árboles de Navidad que no lo son pero que podrían serlo

A estas alturas supongo que casi todos tenemos los adornos navideños montados en casa, para los más rezagados, hoy voy a hablar de uno de los  adornos de navidad por excelencia, el árbol.

La adoración al sol y la naturaleza en general, eran costumbres ancestrales entre los pueblos paganos de Europa antes de que la religión Cristiana  se instaurará. Así, los romanos paganos, tenían la tradición de colgar laureles en las puertas de las casas y encender luminarias durante los festivales de invierno, los celtas adornaban los árboles con frutas y velas durante los solsticios de invierno. Era una forma de adorar la naturaleza y asegurar el regreso del sol y de la vegetación. Desde tiempos inmemoriales, el árbol ha sido un símbolo de la fertilidad y de la regeneración.

Ya en el siglo VIII y según cuenta la leyenda, había un misionero llamado Bonifacio que llegó a la región de Hese, en el centro de Alemania y presenció la adoración de un roble consagrado al Dios Thor (también he leído una versión más sangrienta, y es que se iba a proceder al sacrificio de un niño para honrar al Dios Thor). Bonifacio, taló el árbol y, tras leer el Evangelio, ofreció a los habitantes de Hese un abeto y lo adorno con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. La iglesia uso la simbología pagana, pero cambiándole el significado ante la imposibilidad de erradicar algunas de sus costumbres. En este caso la iglesia aplicó la máxima: si no puedes con tu enemigo únete a él.

Lo cierto es que sea verdad o no la leyenda, hasta nuestros días han llegado los árboles decorados con luces sustituyendo a las velas y bolas de colores sustituyendo a las manzanas.

Lo que si que se conserva de aquella leyenda es el abeto como árbol. Mucha gente elige arboles artificiales que pueden usarlos año tras año aunque esto no quita que sigan siendo abetos.

Nosotros en casa optamos por el árbol natural, porque cuando acaba la navidad lo plantamos en el jardín, pero aquí viene el problema. De los 4 años que hemos plantado el árbol, sólo uno ha sobrevivido. Las razones son varias, la primera es que la mayoría de abetos que compramos en Navidad no están enraizados en la maceta, los trasplantan cuando se acerca la época del ‘boom’ de su venta y el árbol no está lo suficientemente fuerte. Otra razón obvia es que al menos pasa en casa 15 días con el calorcito del hogar y muy poca humedad ambiente. Y por último, por mucho que nos empeñemos, no todos los sitios son adecuados para plantar un abeto.

Ponemos los adornos Navideños el día 8, siguiendo la tradición familiar, así que ese día fuimos al vivero a por nuestro árbol y al llegar vimos que nos iba a pasar lo mismo de años anteriores, pero sin árbol yo no me iba, así que se nos ocurrió la idea de cambiar la especie navideña este año y la verdad es que pensando, hay un montón de árboles que no son de navidad pero que podrían serlo.

Aquí van algunas:

ARAUCARIA

También conocido como pino de Norfolk proviene de Nueva Zelanda y como su propio nombre indica de las islas de Norfolk. Se han encontrado ejemplares de 70 metros de altura aunque lo normal es que llegue a 25, que tampoco está nada mal. La belleza de este árbol esta en sus ramas dispuestas alrededor del tronco en forma de pisos y el color de sus hojas verde oscuro brillante. Resisten la sequía medianamente bien y sobre todo es inmune a la mayoría de las plagas.

CALOCEDRUS DECURRENS

Pertenece a la misma familia que los cipreses y se le conoce como Tuya gigante por sus ramas aplastadas en un plano o cedro blanco.

La altitud idónea se encuentra entre los 400 y 2700 m sobre el nivel del mar. Resiste heladas fuertes, el calor, la contaminación urbana y la segunda línea de mar. La única pega es que es un poco sensible a la sequía.

Como curiosidad de la madera de este árbol se hacen los lápices.

CUPRESSUS ARIZONICA

De la misma familia que el anterior, su nombre común es ciprés azul. Si os gustan los árboles de navidad con efecto nevado, este es vuestro árbol pues tiene un color azulado grisáceo muy de estas fechas.

Además, es el más rústico de los cipreses, soportando heladas fuertes, el calor, vientos, la segunda línea de mar, la contaminación urbana y la sequía.

Es muy característico el olor resinoso de su madera y al romper alguna rama, que a mi personalmente me encanta.

TAXUS BACCATA

Es el tejo común y como todas las especies de tejos tiene un crecimiento lento.

Resiste heladas fuertes y la atmósfera contaminada .La altitud idónea se encuentra entre 100 y 1000 metros sobre el nivel del mar. Resiste vientos y segunda línea de mar. Requiere algo de humedad en el suelo y prefiere lugares sombríos que a pleno sol.

Si tenéis un rincón de sombra en el jardín, es el lugar perfecto para el tejo y tendréis un árbol de navidad que decorar todos los años.

JUNIPERUS SQUAMATA

Al igual que el Cupressus Arizonica, su color es mas grisáceo que el resto de los Juníperos, de ahí su nombre común Enebro azul o pino de San Jose.

Y este ha sido el elegido como nuestro árbol de Navidad de este año.

Es bastante resistente a las sequias, puede vivir a pleno sol y no suele alcanzar mas de 5 metros de longitud. Además no es sensible a ninguna plaga.

Un inconveniente, o eso pensaba yo, es que pincha un poco, pero eso no ha impedido a Zoe haya cogido las bolas una y otra vez así que parece ser que el inconveniente no existe en realidad.

Y saliéndonos totalmente de los cupressus y juniperus, os propongo dos árboles  mediterráneos y que creo que necesitan poca presentación.

LAURUS NOBILIS

El gran laurel, presente en muchas recetas y protagonista de las coronas de la antigua Roma, un árbol al que sin duda luego sacaréis partido.

Tolera una sequía moderada pero nada el frío, así que si vivís en una zona donde hiela, mejor no elegir este árbol. Puede vivir en una maceta perfectamente, que podéis id adecuando según el árbol vaya creciendo.

ARBUTUS UNEDO

Emblema de la ciudad de Madrid el madroño no puede ser un árbol-arbusto más adaptado a nuestro clima.

Es bastante rústico, soporta heladas medias (-6ºC), es resistente a los vientos y a la segunda línea de mar. En cuanto al riego, soporta las sequías débiles.

Los bolillos de encaje se hacen con su madera y puede llegar a alcanzar los 10 metros, aunque lo normal es que mida algo mas de 2. Es importante eliminar los chupones que le van saliendo del tronco.

Nosotros elegimos el Juniperus porque se adaptaba bien a una necesidad que queríamos cubrir. Si se opta por un árbol natural cuando llega navidad, ya veis que hay mas posibilidades a parte de los abetos. Los árboles de los que hablo en este artículo son algunos.

Podemos hacer un poco mas sostenible la Navidad, eligiendo especies mas adaptadas a nuestros climas, porque siempre hay más opciones que la de siempre, ÁRBOLES DE NAVIDAD QUE NO LO SON PERO QUE PODRÍAN SERLO.

Y con este artículo tan navideño, os deseo unos felices y verdes días.

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