• C.Belén Sánchez

Cullera tiene un Botánico

  1. El Jueves voy a ir al Botánico de Cullera

  2. ¿Al botánico de Cullera? No sabía que en Cullera hubiera un Jardín botánico

  3. Bueno exactamente no es un jardín Botánico, es Privado, y también tiene un Garden donde vende especies tropicales.

Esta conversación con mi amiga Rocío la tuve el martes, mi último día antes de las vacaciones,  dos días después, mi ayudante y yo fuimos al ‘Botánico de Cullera’.

Como ya conté en mi post LA CASA DE LAS PLANTAS , los jardines botánicos, en general, son instituciones públicas o privadas que se dedican a la conservación, el estudio, la mejora y la divulgación de las plantas. Pues después de volver al de Cullera, la próxima vez que hable con mi amiga Rocío le confirmaré: Lo de Cullera SI es un jardín Botánico, no al uso ni común pero se ajusta a la definición.

Conocí este jardín a raíz de mi trabajo porque un cliente nos pidió un árbol tropical un tanto extraño (no recuerdo cuál era) y allí nos los consiguieron.

Mi primera vez llegue allí y me recibió un señor muy amable llamado Patricio. Igual de amable ha sido todas las veces que he vuelto. Sólo se de él que se llama Patricio Hinojosa, que está casado con un mujer encantadora, que tienen varios hijos y algunos nietos y que han dedicado toda su vida, él y su familia a la creación de este jardín.

El botánico de Cullera tiene 25.000m² de superficie y más de 2.500 especies diferentes entre palmeras, cactus, encephalartos, frutales y algún árbol ejemplar.

Vayamos por partes, lo que más abundan son las palmeras, casi todos los géneros están representados aquí, especies y variedades de otros países que conviven perfectamente con las que estamos acostumbrados a ver en nuestros parques y jardines.

Mi ayudante y yo recorremos un camino custodiado en uno de sus lados por la Bismarckia nobilis  , de hojas grisáceas  endémica de Madagascar y cuyo tronco suena como la madera si le das unos golpes.

El otro lado del camino lo serpentean una hilera de Syagrus romanzoffiana (coco plumoso), la primera vez que vine aquí,  descubrí que los restos de poda de esta palmera se pueden usar como elementos decorativos, pero eso lo contare al final, porque fue uno de los motivos por los que me encanto este sitio.

Al final del camino se encuentra una antigua casa de labranza del siglo XVIII que los propietarios, donde residen en verano han acondicionado para que la gente pueda visitarla y conocer la colección de utensilios agrícolas de la época.

Detrás de la casa hay un ejemplar de Kigelia Africana, árbol salchicha, llamado así por la forma de sus frutos y que está distribuido de forma originaria por Senegal, Tanzania y Mozambique.

Sus flores son muy llamativas y a mi ayudante le gustaron mucho aunque descubrió que no olían demasiado.

El recorrido por el jardín es muy sencillo, más que un recorrido es un agradable paseo entre palmeras, árboles y arbustos hasta llegar a un lago que linda con los campos de arroz, que están comenzando a espigar y se ven totalmente verdes en esta época del año.

Entre los ejemplares más bonitos que podemos ver, destacan la Archophoenix Alexandrae (Palma Alejandra), Caryota Himalaya (Cola de pez), arboles como Acacia Karroo , arboles tropicales como el zapote y los Encephalartos.

Se calcula que los Encephalartos tienen 200millones de años, posiblemente algún dinosaurio herbívoro se alimentara de sus hojas, pues coexistían con los grandes reptiles por excelencia.

Actualmente se encuentran de forma natural en Sudafrica, el norte de Angola y en la región del rio Kwango en el Zaire y todas las especies de este género están amenzadas, por lo que en el resto del mundo sólo podemos encontrarlas en colecciones públicas o privadas y junto con un pasaporte donde se indica su lugar de procedencia y donde consta que han sido reproducidas de forma controlada y nunca extraídas de su hábitat natural.

En algunas regiones de áfrica son conocidas como palmas de pan porque con sus frutos puede preparase un tipo de pan llamado pan de Kaffir.

He dicho que descubrí, la primera vez que fui, que con los restos de poda del coco plumoso se pueden hacer elementos decorativos, pues bien, Patricio me enseño a hacer mascaras pintadas a mano.

La base de las hojas del Syagrus Romanzofiana se endurece y tienen un nervio central que imita a una nariz gigante. Además se `despeluchan’, sirviendo de pelo o de barba, según la orientación que les des.

Todo el Botanico estaba decorado con estas mascaras, grandes ojos que parecía que te miraban, multitud de colores decoraban cada rincón del jardín. Apoyadas en los árboles, colgando de las paredes, recibían a los visitantes. El efecto tropical que producen  las palmeras se veía acentuado por estas mascaras pintadas a mano que hacía que te sintieras inmerso en una tribu del amazonas profundo.

Me encanto la idea, así que Patricio me dio varias mascaras para que las pintara yo. Pinte varias que hoy en día, decoran mi terraza, el salón de mis padres y las paredes de varios amigos. Todavía debo algunas para regalar, a quien se de por aludid@ prometo que las haré.

Lamentablemente, en esta visita no habían casi mascaras, Patricio me dijo que poco a poco las estaban renovando y trabajando en otras nuevas, así que pocas fotos pude hacer.

¿Cansados del paseo? Tranquilos, a menos de un kilometro del jardín hay un famosísimo horno, La Beata Inés, conocido por ciclistas que hacen allí la parada técnica, amantes del dulce y turistas, donde hacen unos dulces rellenos de un chocolate con un sabor de los mejores que he probado.

Hacen croissants, ensaimadas y ‘panes quemaos’ gigantes. A los que les gusta el salado, las pizzas allí también son gigantes. Enfrente del horno tienen mesas y bancos así que allí mismo podréis degustarlos, mi ayudante y yo hicimos lo propio y allí nos sentamos a comernos nuestro merecido almuerzo.

En fiestas señaladas, como navidad o semana santa las colas también son gigantes, algo negativo tenía que tener, a parte de las calorías.

Merece la pena visitar el Botanico de Cullera, valorar que una familia entera ha dedicado su vida a crear este rinconcito verde muy cerca de Valencia, donde cuidan las plantas y las aprecian con la mayor de las diligencias, donde seguro que Patricio y su familia os recibe como a uno más de su casa. Una excursión matutina de fin de semana perfecta donde se unen naturaleza, historia y paz con gastronomía.

Nosotras seguro que volvemos…

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