• C.Belén Sánchez

Un lugar donde volver

Descubrir un sitio que sea capaz de transportarte a otra época, hacerte sentir como en un cuadro de Sorolla o recordar fragmentos de una novela que alguna vez leíste en cuyas páginas las damas paseaban con sombrillas para el sol y  sombreros con lazada, para mí es un privilegio.

Y esa suerte tengo cada vez que visito el jardín de Monforte. Un jardín con encanto y alma propia que esconde  tras sus estatuas y trazados su razón de ser.

Antiguamente al jardín se le conocía como Hort de Romero (Huerto de Romero), pues lo encargo construir Juan Bautista Romero, Marqués de San Juan.

En el año 1849, un importante mercader sedero, Juan Bautista Romero, adquiere los terrenos donde hoy se erige el jardín y la antigua vivienda, tras la trágica muerte de su tercer  hijo a la edad de 20 años. El matrimonio formado por el sedero y Mariana Conchés tuvo tres hijos dos de los cuales murieron a edad muy temprana. Tras la muerte del  único hijo que les quedaba, ocuparon todo su tiempo, empeño y dinero en construir un jardín que honrase botánica y escultóricamente la memoria de su hijo.

Para la realización del jardín se contrato a uno de los escultores mas celebres de aquella época, Sebastián Monleón quien diseño un jardín con tres zonas de estilo neoclásico claramente definidas.

La primera zona, más próxima a la casa, está compuesta por dos ejes puramente formales, con setos recortados de evonymus y murta  y esculturas mitológicas con referencias claras a la infancia, en honor del hijo perdido.

La segunda zona semi-informal une los setos recortados con una vegetación que crece más libremente. Antiguamente,  estaba la zona de huerta.

En la parte del  jardín más alejado de la casa se encuentra ‘el  bosquete’ o ‘montañeta’, formada por elementos de crecimiento libre, imitando más a la naturaleza. En esta zona se encuentra la cascada de agua.

Juan Bautista Romero adquirió el título de Marqués de San Juan, ocupó cargos políticos en Madrid y fue senador por designación real en 1866. Años después, en 1870, creó el Asilo de Párvulos de San Juan Bautista, una nueva exaltación de la infancia desvalida.

Al morir el Marqués,en 1872, el jardín pasa a su esposa, y de ésta a una de sus sobrinas, Josefa Sancho Cortés. Al casarse con Joaquín Monforte Parrés, provoca que desde ese momento se le denomine como se le conoce en la actualidad, el Jardín de Monforte.

En 1971, paso a ser propiedad del ayuntamiento. Desde el momento de su concepción a la actualidad a sufrido varios cambios, como la eliminación de la zona de huerta.

Sin embargo los elementos característicos del jardín , como el estanque o la pérgola, continúan siendo hoy alguno de los motivos de su gran belleza.

Hay lugares donde eres feliz, lugares que desprenden historia y que te hacen sentir capaz de sentarte y contarla. Sin duda, este es uno de ellos. Porque no solo es un jardín, es un jardín que se creó  tras una trágica pérdida y quizá el sentido de su construcción es lo que dota al jardín del aire romántico y místico que lo envuelve.

Espero que cuando lo visiteis, os trasnsporte durante un ratito a otra época no tan lejana. Y que al salir, sintáis como yo que es un lugar perfecto donde volver siempre.

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